La adaptación
se basa en el concepto que postula que las poblaciones de organismos cambian
con el tiempo como resultado de la selección natural. La evolución
adaptativa está guiada por un aumento de sobrevivencia y/o un aumento
del éxito reproductivo. Esto ocurre cuando un grupo de individuos
de una población adquiere una ventaja debido a rasgos especiales
que tienen en común.
En respuesta al ambiente extremo en el cual viven los pingüinos, estos pájaros
con aletas y que no vuelan, proveen un sorprendente ejemplo de las adaptaciones
evolutivas múltiples.
Uno
de los desafíos más difíciles para los pingüinos
es mantener la temperatura de su cuerpo en las extremadamente variadas
condiciones sobre la tierra, donde viven y se procrean, y en el agua
helada del Antártico, donde se alimentan. Como otros pájaros,
los pingüinos son homeotérmicos y mantienen una temperatura
corporal relativamente estable entre 35º y 41º C. Sin embargo, al contrario
que otros muchos pájaros, los pingüinos hacen esto en un
clima donde la temperatura marítima se acercan a -2°C y
la temperatura del aire puede ir de 0°C a un gélido -60°C.
Mientras que el metabolismo y la actividad muscular generan calor corporal
interno, los pingüinos tienen unas adaptaciones únicas
externas que les ayudan a conservar este calor. Para evitar la pérdida
de calor, están aislados por una gruesa capa de gordura, o grasa,
debajo de la piel. Esto les ayuda a mantener el calor, como a las ballenas,
focas y otros grandes animales de aguas frías. Además,
los cuerpos de los pingüinos están cubiertos de una capa
de plumas más densa que en cualquier otro pájaro. La
base de sus plumas también es felpuda para atrapar aire y tener
un mejor aislamiento. Además, los pingüinos han desarrollado
comportamientos para mantener sus plumas en muy buenas condiciones
para que los aisle del frío, del viento y el agua. Se aislan
contra el agua al acicalarse con especiales secreciones de aceite de
la glándula uropigial en la base de su cola y otras áreas
de su cuerpo.
Los pingüinos
tienen otras adaptaciones que les ayudan a controlar la temperatura.
Un elaborado sistema circulatorio les permite retener y disipar el calor fácilmente.
Las arterias y las venas de sus extremidades están situadas muy cerca,
de tal manera que pueden intercambiar calor. Esto se llama un sistema de intercambio
de calor "a contra corriente" que refleja el flujo que va-y-viene
de la sangre y el corazón. De esta manera, la temperatura de la sangre
que fluye de las aletas y las piernas al tronco aumenta, debido a que recorre
venas que llevan sangre ya calentada a las extremidades. Los pingüinos
también pueden aumentar el flujo de sangre que llega a sus aletas para
poder enfriarse cuando es necesario. Esto es importante, ya que no todos los
pingüinos viven en un clima frío todo el año. Los pingüinos
de las islas Galápagos(Spheniscus mendiculus), por ejemplo,
viven cerca del Ecuador donde hace bastante calor.
Hay varias adaptaciones de comportamiento que los pingüinos usan en sus constante esfuerzo para mantener una temperatura corporal estable. Tiemblan para aumentar la producción de calor metabólico, jadean y exponen sus patas para deshacerse del exceso de calor (sus patas son la única parte del cuerpo que no está cubierta de plumas aislantes). Algunas especies también buscan cobijo debajo de rocas para evitar las temperaturas extremas, una maniobra lógica y simple cuando es posible. Por naturaleza, los pingüinos son territoriales; sin embargo, el pingüino Emperador (Aptenodytes forsteri) ha desarrollado el comportamiento social de amontonarse para compartir el calor corporal en las condiciones más duras de la tierra firme de Antártica (donde han sido observadas temperaturas por debajo de -60°C y la fuerza de las ventoleras puede acercarse a 200 o 300 km/h).
En nco, igual que los pingüinos, hemos evolucionado y nos adaptamos a las necesidades de cada cliente para obtener sus objetivos estratégicos.


